Manuel Atanasio Fuentes empieza así sus Apuntes Históricos de Lima: "Un viajero francés entraba a Madrid en el momento en que dos mozos sostenían una lucha cuchillo en mano; el viajero sacó, en el acto, su libro de memorias y escribió: "A las doce del día todos los españoles se dan de navajazos". Un inglés entró a París y, al salir de la estación del ferrocarril, lo primero que vio fue que un coche pasando sobre una pobre vieja, la había maltratado mortalmente; al punto escribió en su diario: "La crueldad de los franceses llega hasta el extremo que todos los jueves, a las seis de la tarde, hacen matar a las viejas que cometen la imprudencia de salir a la calle, empleando para ello unos choches municipales que persiguen a esas infelices y las derriban pasando después por encima de sus frágiles cuerpos. ¿Cuánto no se dice y con cuánta soltura no se calumnia a los pueblos distantes, y muy especialmente, a los americanos del sur?". Sí, hoy sabemos que Fuentes contó también a su manera la historia de su ciudad, que la legitimidad no radica necesariamente en la cercanía, que muchas veces a la distancia atamos cabos sueltos, recordamos y vemos lo que antes no habíamos podido ver de la ciudad natal, que conocer una ciudad es casi tan complejo como conocer a una persona: sacamos conclusiones muy a prisa. Valdría la pena, en todo caso, tener siempre una libretita a mano a ver si por lo menos nos queda la historia.
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