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jeudi 10 janvier 2013

Lima, 478 años


Soy incorregible
en el amor al mar
al mar
de mi ciudad natal

Releyendo la Estadística y los Apuntes Históricos de Manuel A. Fuentes (interpolo un fragmento del acta de fundación de la Ciudad de los Reyes del Perú):

Con el nombre de Ciudad de los Reyes, fundó el conquistador Francisco Pizarro, en 18 de enero de 1535, la que hoy es capital del Perú.
La capital del antiguo virreynato era la ciudad de Jauja, cuyos principales habitantes en unión del ayuntamiento y justicias, representaron a Pizarro lo inaparente de ese lugar para residencia del gobierno.
Pizarro mandó comisionados que reconociesen el valle de Pachacamac, en el asiento del cacique de Lima, quienes informaron: “...estará muy bien en el asiento de Lima, porque la comarca es muy buena y tiene muy buena agua y leña y tierras para sementeras, y cerca del Puerto de la Mar, y asiento airoso y claro y descombrado, que hay río, que parece que tal cual conviene para hacer el dicho pueblo, y los indios que han de servir en él a los vecinos no reciban mucho trabajo por estar como están muy comarcanos de él”, por todo ello, se decidió a hacer, en ese lugar, la fundación en la fecha que hemos indicado.

¿Son las ciudades retrato de sus fundadores como podemos serlo nosotros de nuestros padres? Es claro que no, Lima nació ya grande. Fue en todo caso una niña adoptada, adoptada a la fuerza, que al pasar de los años provoca, en sus maneras, el recuerdo de sus orígenes y de los múltiples visitantes que la ayudaron a crecer.


dimanche 25 mars 2012

Tomar la once

Probablemente muchos ya lo sabían, pero para mí ha sido todo un descubrimiento leer en la singular pluma de Manuel Atanasio Fuentes (sí, él otra vez) que la costumbre chilena de tomar la once existía con ese mismo nombre en Lima allá por 1860. Bueno, en realidad esto no es muy sorprendente, a menudo descubro hábitos y formas que se han perdido aquí y que subsisten, por ejemplo, en España. Lo que sí ha colmado mi curiosidad decimonónica ha sido la explicación acerca del origen del nombre. Resulta que en algunas ocasiones, como a la hora de la merienda, los limeños acostumbraban acompañar pequeñas raciones de comida con aguardiente (por lo general, pisco), o mejor dicho, acompañaban el aguardiente con algo de comida, pero para no revelar directamente el centro de su interés, señores, señoras y señoritas solían reemplazar el nombre de la bebida estrella por el número de sus letras. A g u a r d i e n t e: once. ¿Qué hermosa utilidad, a veces, la de los números?

samedi 28 janvier 2012

De viajes y viajeros

Manuel Atanasio Fuentes empieza así sus Apuntes Históricos de Lima: "Un viajero francés entraba a Madrid en el momento en que dos mozos sostenían una lucha cuchillo en mano; el viajero sacó, en el acto, su libro de memorias y escribió: "A las doce del día todos los españoles se dan de navajazos". Un inglés entró a París y, al salir de la estación del ferrocarril, lo primero que vio fue que un coche pasando sobre una pobre vieja, la había maltratado mortalmente; al punto escribió en su diario: "La crueldad de los franceses llega hasta el extremo que todos los jueves, a las seis de la tarde, hacen matar a las viejas que cometen la imprudencia de salir a la calle, empleando para ello unos choches municipales que persiguen a esas infelices y las derriban pasando después por encima de sus frágiles cuerpos. ¿Cuánto no se dice y con cuánta soltura no se calumnia a los pueblos distantes, y muy especialmente, a los americanos del sur?". Sí, hoy sabemos que Fuentes contó también a su manera la historia de su ciudad, que la legitimidad no radica necesariamente en la cercanía, que muchas veces a la distancia atamos cabos sueltos, recordamos y vemos lo que antes no habíamos podido ver de la ciudad natal, que conocer una ciudad es casi tan complejo como conocer a una persona: sacamos conclusiones muy a prisa. Valdría la pena, en todo caso, tener siempre una libretita a mano a ver si por lo menos nos queda la historia.